Rodeado de su familia, amigos y personalidades de la cultura gallega.
El evento se celebró en el claustro de O Mosteiro, con el fin de reconocer y celebrar el trabajo, dedicación y contribución del escultor Maxín Picallo al cenobio cisterciense, y al mundo del arte. Se trata de un escultor, que ya desde niño tallaba habilidosamente la madera, y que más tarde se trasladó a Santiago de Compostela para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios y ampliar su vocación, siendo allí alumno de Francisco Asorey.
Durante el evento, se compartió la historia y vinculación del escultor con O Mosteiro, que nacido en Troáns – Cuntis, se trasladó dentro de un instante de su vida a Tomiño, y de Tomiño llegó a Oia en los años 70 para trabajar algunas esculturas que hoy lucen en O Mosteiro.
La famosa escultura de los caballos, trabajada bajo encargo para ser la fuente del jardín del claustro que nunca pudo ser terminada, y otras piezas que se encuentran a lo largo de los jardines, fueron obra de Maxín.
O Mosteiro de Oia quiso agradecer públicamente la contribución del escultor por el delicado trabajo realizado en la fuente, y por otros trabajos relevantes tras años de dedicación. Asimismo, quiso reconocer y poner en valor los innumerables trabajos que se pueden disfrutar de él en Galicia, la Comunidad Valenciana y en otros puntos de la geografía española. Este IV Reconocimiento viene a dar continuidad al primero entregado a D. Joan Salvador en el año 2019 como el último superviviente de los que fueron presos en O Mosteiro durante la Guerra Civil, el segundo fue recibido por el investigador Francisco Javier Costas Goberna, y el tercero a D. Grato Amor y D. Carlos del Rio a título póstumo por su investigación y contribución al Camiño de Santiago Portugués de A Costa.

